miércoles, 10 de agosto de 2011

Armada, sin malas intensiones….

Armada sin malas intensiones.
Una mujer con un fusil, una periodista sosteniendo un arma… son dos ideas que corren el riesgo de no ser bien interpretadas por la comunidad de mis lectores; por eso hace cerca de un mes que me cuestiono publicar y hablar sobre esta foto que acompaña hoy  a mis líneas.
Era una jornada inusual en escenarios supuestos. Era un intercambio profesional con hombres que simulaban la guerra y acciones de desgaste para minimizar las fuerzas de un ejército enemigo. Eran soldados del pueblo que se entrenaban en un ejercicio de las tropas regulares de la región militar.
Compartí en el monte sus experiencias, me deje picar por los insectos que más bien huían de uniformes sin lavar en días de campaña, comí el pan que hornearon  en la estufa de ocasión, almorcé sus almuerzos, bebí el agua de sus cantimploras y caminé con ellos kilómetros de escaramuzas y enmascaramientos… entonces, ¿Cómo no eternizar una imagen con tantas vivencias?
La tarea difícil era lograr una foto que dijera, informara, que multiplicara  sensaciones, que revelara la intensa jornada de una periodista que había decidido descifrar, en el terreno, eso  que desde que era una niña había escuchado en la escuela: “la mejor manera de preservar la paz es preparándose para la guerra”.
Los ejércitos se reservan el derecho de la discreción con las cifras, las locaciones, las tácticas… y para Cuba, tan cerca de un enemigo imperial, no es menos importante manejar esa ética militar. Por eso, se hacía tan difícil lograr una foto. Así se me ocurrió lo del arma, nada mejor para identificar el tema, y nada más difícil para conseguir.
¿Podrán creer que ninguno de los soldados me prestó su fusil para posar ante la cámara de filmación? Ya yo había visto que en ningún momento ni el más agotado de los hombres apartaba el arma de su cuerpo, ni siquiera para comer.
Mi compañero me lo advirtió: un soldado no da su arma a nadie, no te lo van a prestar. Más yo, vanidosa como casi todas las mujeres, confié en mis recursos femeninos. Mime las palabras, endulcé el movimiento de mis manos, moví los ojos con la gracia de  Betty Boop… pero nada, tuve que terminar yendo al almacén, concertando con el jefe y usando una de las que estaban en la reserva.
Y así surgió esta foto para acompañar estas líneas,  cuyo propósito es hablar de soldados que, en su entrenamiento, no descuidan el seguro de su fusil y evitan un tiro innecesario, de hombres que se aferran a su AK para que no se escape la bala e impedir que muera una periodista o un soldado inocente, para que no hayan hechos extraordinarios como oí decir entre la tropa, para no caer en el juego de los “daños colaterales” que se formulan con frecuencia en el mundo mediático sobre muertes  “no premeditadas”…
Esta foto, y estas líneas, hablan de soldados que reservan  municiones  para defender, no para atacar, de hombres que confían en que la paz no se gana con la guerra pero se preserva haciéndose fuertes para cuando el enemigo nos precise a combatir en la más cruel de las contiendas.
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lunes, 8 de agosto de 2011

CubaStation... sin ficción

Habanastation es hoy el suceso cultural, del mundo cinematográfico, más comentado y buscado por estos días; una película que vino como anillo al dedo a las opciones de recreación para el verano y el período vacacional de la mayoría en Cuba, sobre todo en localidades menos citadinas, donde casi siempre se vincula la distracción a la música, el baile y las fiestas.
Habanastation, como película cubana, atrajo la atención del público diverso, suerte que corre por generalidad la producción nacional de filmes cuya constante es una crítica singular y abierta a las limitaciones y dificultades de la vida de los cubanos y el desarrollo del país. Sin embargo es éste un cine diferente, más reflexivo, más tolerante con algunas verdades inevitables y más, diría yo, preciso en aceptar lo diverso, lo heterogéneo que para nada significa antagónico o ajeno.
El haber escogido el primero de mayo como fecha, contexto y hasta Leiv Motiv en la progresión dramática de la historia, me parece interesantísimo: un momento único y nacional que trasciende de la clase obrera para constatar  esa unidad que nos sostiene; un momento que se parece como ningún otro a la nación cubana, donde los tambores,   los ritmos, la alegría, las consignas y las creencias conviven y disfrutan por igual. Donde muchas Cubas, como bien el Dúo “Buena fe” desentrañó de la enseñanza de este filme, nos muestra una única y real Cuba.
Habanastation es la película de los valores que forja La Educación y La Familia cubanas, esos que han de aflorar aun cuando el hombre tenga una vida que lo haga pensar diferente, porque si la escuela es una, desde el oriente hasta el occidente del país, familias si son muchas…
Que nadie dude de que un exitoso artista, en Cuba, consagrado al progreso de su carrera, o un talentoso médico colaborador en diversos países, o un deportista conquistador de  preseas mundiales puedan darle a su hijo los avances más avanzados de la tecnología moderna. El dialogo entre Blanca Rosa Blanco y Luís Alberto García, en un  punto clímax de la historia, es revelador de que Habanastation nos está llamando a entender y aceptar estas verdades como nuestras sin que ello tenga una interpretación necesariamente contraria al socialismo de Cuba.
Otra tesis que no puede pasar inadvertida es que los dos protagonistas adolescentes escogen el camino del trabajo y el esfuerzo para solventar  el arreglo del PlayStation; decisión que surgió de un niño de un hogar marginal, bueno, en verdad la marginalidad no la expresó el hogar, sino  la casa y el barrio, a Carlitos le habían enseñado los valores más ricos que establece los márgenes del ser humano.
Si Habanastation  no fuera nuestra verdad, nada nos quedaría por hacer. Por eso sostengo, con buena fe, que Cubastation debió ser el nombre de este filme que al decir de Michael Moore es una película dedicada a  los valores en el mundo, sin ciencia ficción.
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sábado, 2 de julio de 2011

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martes, 21 de junio de 2011

En defensa del género ¡No hay que exagerar!


La naturaleza hizo el género. Es natural, entonces,  que defendamos la diversidad y el reconocimiento equitativo de la hembra y el macho, de la mujer y del hombre… tan es así que los Medios de Comunicación promueven el respeto al género y sus conceptos, básicamente, dentro de la especie humana. Pero creo muy sinceramente que ¡No hay que exagerar!
En un programa de Radio Rebelde, cerca de la media noche, recientemente intervino en una extensa charla educativa un especialista que intercambiaba con locutora y oyentes sus consejos en eso de la comunicación de padres y adolescentes, así como la consabida responsabilidad de familia y sociedad en la conducta de estos. Hablaba a cada momento de niñas y niños, de jovencitos y jovencitas, de hombres y mujeres, de hermosas y hermosos, de inquietos e inquietas, de pequeños y pequeñas…
No hubo sustantivo, adjetivo, calificativo y cuanta palabra aceptara la conjugación de género que ese especialista  usara con sendas terminaciones, la femenina y la masculina, prolongando el discurso y convirtiéndolo casi en una sátira al  respeto y defensa del género.
Estoy de acuerdo conque resulta injusto el uso de términos neutros para designar al plural sin distinguir la diversidad;  que cuando se hable de grupos humanos se generalice con el sustantivo “hombres”, o con  “padres”  a la pareja cuando ya tiene descendencias,  y que baste decir "niños" para referirnos  a los infantes, …, así sucesivamente.  Una cuestión impuesta por el uso del habla y por las normas de las academias;  pero,  luego de escuchar la referida plática especializada de Radio Rebelde,  me doy cuenta que en la gramática y la comunicación eso de la lucha del género puede ser todo un fastidio.
Imaginase que de tal manera tendríamos que comenzar a decir que el mejor amigo y la mejor amiga del hombre y la mujer son el perro y la perra. Y si de refranes, por ejemplo, se trata, entonces habría que escribir  que “el hábito hace al monje y la monja”… que “el muerto y la muerta al hoyo y el vivo y la viva al pollo”, que “niño o niña que no llora…”, ya saben;  la síntesis sería un problema mayor para los periodistas,  la redacción, el estilo y para los espacios en noticiarios o publicaciones.
Hace más de CIEN años un verdadero maestro en la defensa del género comenzó su libro, de edad y letra de oro,  diciendo: “para los niños es este periódico, y para las niñas por supuesto”[1].  Su respeto al género y la diversidad humana quedaron explícitos en el prólogo de su publicación, no necesitó  abusar de la conjugación gramatical, no fue preciso colocar cada sustantivo o adjetivo en femenino y masculino. Su empeño en igualar  y respetar a hembra y varón estuvo insuperable en el contenido, en la pluralidad de sus temas, tanto para “los caballeros de mañana” como para “las madres de mañana”.
Entonces creo, sinceramente que en esto del género NO hay que exagerar, que los hombres y las mujeres del planeta vamos marcando  la diversidad más en los valores que en el sexo que definió nuestros cromosomas. Que nos distingan por cómo actuamos y  que nos  traten como seres humanos  es lo importante…y más aún,  que  aprendamos a serlo, en eso creo yo, hay que concentrar la lucha.


[1] José Martí: La Edad de Oro. Editorial Gente Nueva.
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lunes, 6 de junio de 2011

Un ciego que percibe la vida desde el incontenible deseo que provoca un cucurucho de maní...

La actualización de un blog es patrimonio exclusivo de  los que no se les ha dañado la computadora y de quienes no dejan que la rutina le  fastidien  los deseos de escribir, cómplice y sin formalidades, como suelo teclear las ideas en Caminos y Andares. Por la una y por la otra, ambos motivos, me llevaron días sin  publicar  para ustedes, los que vienen, o venían (es mi culpa), a mis paginas.
Les cuento que  durante este tiempo he estado compartiendo con la gente de mis calles, con los guajiros del campo, con las bibliotecarias que hacen del antiguo salón de baile de Florida el más nutrido recinto de libros en la ciudad, con el único afilador de tijeras que queda en este pueblo y con un ciego que se anuncia tras su silbato y percibe  la vida desde el incontenible deseo que provoca un cucurucho de maní “tostao”.
Les voy a contar de Martín. Él es  quien anda por las calles de Florida topando los contenes de las aceras y silbando con un  pito melodioso que cuando lo escucho desde mi casa no necesito verle el rostro para saber que es él, creo que nadie de Florida tardaría en identificarle  con su bastón a cuesta y sus cucuruchos de maní.
Este hombre no necesita ojos, aunque los tiene, a él  le basta  el tacto de las manos y su nariz de viejo, que sabe más por eso que por diablo como diría el refrán.  Le basta el olor de la saliva, esa que se agolpa cuando apetece el granito aromático que se descubre en sus cucuruchitos blancos, para comprender que éste o aquel le quiere comprar maní.
Martín  camina sin tropiezos, sin otro freno que el intercambio desesperado de los niños que lo paran.  No le importan lo huecos de las calles o las barreras arquitectónicas, sabe del respeto de los que le pagan… pero comprueba con la habilidad de sus dedos la honestidad y el valor de la moneda, para  devolver con exactitud el sobrante y la amabilidad conque se le acercaron.
Es que este hombre de 65 años no sabe estar parado, ni que su cabeza esté  libre de ocupaciones porque “desde que tenia pocos años se propuso no depender de nadie, fue a la escuela para ciegos a leer y escribir… luego a un tecnológico de la salud”  y por 27 años trabajó en un centro de rehabilitación donde centenares de  personas  se recuperaron con el bálsamo de sus manos y los  conocimientos que acumulaba en eso de recomponer lesiones de  huesos descompuestos.
Martín es ciego a causa del glaucoma;  la enfermedad le dañó la vista pero no la visión… él aprendió a mirar  lejos,  con perspectiva  y claridad de sabio, la que nunca empañó el cristal de sus gafas oscuras. Tanto que cuando recibió su jubilación decidió desandar por las calles de Florida “porque la pensión no le alcanza aunque nadie hace fortuna con este oficio, y,   porque el hombre tiene que trabajar mientras tiene fuerzas para hacerlo; nadie ha de vivir parado, siempre tiene que proponerse ser útil”.
Por eso a pesar de que mi computadora aun sigue descompuesta y la rutina de mis días me fastidia la sistematicidad en mi blog hoy me he propuesto ser convincente con la experiencia, las palabras y la visión de Martín. Él coincidió conmigo que debía escribir su historia y me pidió hasta salir por televisión… claro, con ese olfato de ciego de conocer a la gente por sus hábitos, sabe que si les cuento esta misma noche nadie podrá  dormir sin comerse un cucurucho de maní.
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miércoles, 27 de abril de 2011

¿EL zapato define al hombre, o a la mujer, que lo lleva?...

"Los zapatos dicen de la gente… hay que mirar  zapatera y  manera de llevarlos para definir la personalidad de alguien". La idea motiva a un pintor que tuvo  una visión en la noche. La almohada no le era suficiente, las  imágenes venían en pares, maltrechas o nuevas de paquetes,  en colores, o tristes, o alegres… ninguna dejaba descansar a sus ojos y pensó en los zapatos.

Dice este pintor que tiene un proyecto para  pies calzados y  para  estantes con botas, con tacones o sandalias… zapatos jadeantes de recientes pasos, o roídos porque  no hay otros para el reemplazo y, hasta puede que zapatos  en lista de espera  hacia algún camino.

El pintor ya tiene en su tarjetero de modelos a un excombatiente que aun lleva, porque son historia, las suelas con que pisó la sierra. Él no sabe si el hombre tiene otras guardadas en casa o si lo que no tiene es dinero para remendarles las arrugas a las vencedoras del tiempo, pero  el simple hecho de llevarlas  siempre y rotas lo define como el eterno soldado que es.

Incluido está  en la lista, un cubano con nombre común, (común para la generación de los nombres con y), que  cruza los NIKE en el contén de la acera. Los lleva de una marca que tiene la singularidad de inmigrante. Buenos zapatos que dirán bien, quiero decir con exactitud, sobre la manera de ser de otros y que, asumiendo la sentencia del pintor, nos exponen al riesgo de apropiarnos de otras identidades. Pero, este cuadro no sólo hablará de los NIKE cruzados sino de la falta de oficio de los pies que guarda dentro.

Así, zapateras y zapatos, pies andando o detenidos, armarán una galería que pretende definir gentes que se denuncian o descubren con la manera de asumir el calzado en sus pies. Y  me pregunto, ¿Se atreverá ese pintor a hacer mi imagen con las sandalias o los tacones que guardo en mi cuarto?

Yo que muchísimas veces he tenido que andar con personalidad prestada, quiero decir zapatos. O con rostro de medio punto de más, o medio de menos, sin saber a ciencia cierta que parte es el que más se aprieta y se aligera. Pues tendría para ello que saber cuál sentimiento o expresión le sugiere mi dedo grueso que en ambos pies es el más largo. Creo, en verdad, que más dirán sobre mí los que ya no están, los que  perecieron en sus suelas, los que agujerados o envejecidos se aferraban a mis pies, porque nada mejor que un zapato viejo para acomodar el descalabro del metatarso. Nada mejor que ellos para hablar de mis caminos y  mis verdaderos pasos.

Pero me parece interesante la tesis del pintor, los cubanos hemos hecho historia con las historias de los zapatos. Hasta pudiera hacerse una periodización por estilos y recursos, y entonces clasificaríamos a la gente ya no sólo por el oficio que desempeñan o el grupo social al que se integran, pudiéramos entrar de momento a ser renacentistas, o barrocos, o post modernos…. O quien sabe que nombre podría definir la industria local del zapato de los cubanos en años de historia.

Mas, quiero aclarar, que no estoy cuestionando a Roberto Noguel que es el autor de la idea, sólo que me dejó inquieta su tesis y comencé a visualizar el resultado de una obra que cuando esté expuesta seré la primera en visitarla porque ardo en deseos de ver a cubanas y cubanos de cinco generaciones mostrándose a plenitud y sinceramente desde la noble y original óptica de sus zapatos.Les aviso desde mi blog y de antemano, los invito.
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lunes, 11 de abril de 2011

Girón no es sólo Matanzas o Bahía de Cochinos...

Testimonios e imagenes desde  Florida: evidencias de un pedazo de historia,  preludio de un  Girón ...

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